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El shock sentimental. Stephen Gullo y Connie Church

por Fernando Plaza
Publicado: 18/12/2004  

Fernando Plaza analiza en este consultorio prestigiosos libros relacionados con la inteligencia emocional y el autoconocimiento.

Resumen:
La ruptura de una relación sentimental es un proceso doloroso. Como proceso tiene un inicio y un fin, y consta de unas fases, el libro "El shock sentimental" nos ayuda a comprender lo que nos ocurre.

El shock sentimental. Stephen gullo y Connie ChurchEl Dr. Stephen Gullo y Connie Church ofrecen en “El shock sentimental” de la editorial Paidos (Titulo original: Loveshock. How to recover from a broken heart and love again”) las pautas necesarias para ayudarnos a superar una crisis sentimental, al tiempo que explican cuales son las razones por las que sentimos lo que sentimos en esos momentos.

Salvo la portada, que es horrible, el libro es sencillo, útil y está repleto de reflexiones muy interesante. A lo largo de nuestra vida nos tendremos que enfrentar con alguna de que otra crisis sentimental, y siempre ayuda saber que no somos los únicos que hemos pasado por este tipo de situaciones, tanto es así que alguien se ha tomado la molestia de definir las fases que una persona atraviesa hasta que es capaz de enamorarse de nuevo.

Las etapas del shock sentimental

Gullo enumera seis etapas por las que normalmente iremos fluyendo: el shock, la pena, la adjudicación de culpa, la resignación, la reconstrucción y finalmente la resolución. El objeto de este artículo no es explicarlas, porque para eso tenemos el libro que desde aquí recomendamos, lo que si vamos a hacer es recoger algunos párrafos del libro y subrayar algunas ideas interesantes que se pueden encontrar en él.

Una de estas ideas es que es normal pasarlo mal, podríamos decir que es “sano” pasarlo mal en estas situaciones, eso quiere decir que estamos en contacto con nuestros sentimientos, o como dice Melody Beatty estamos “manejando nuestras emociones”.

”El shock sentimental no se convierte en patológico a menos que uno intente reprimirlo o inhibirlo a través de la negación o a través de diferentes formas de exceso, como las drogas y el abuso del alcohol”. Stephen Gullo y Connie Church


Es normal que durante un tiempo estemos invadidos por un pensamiento obsesivo que nos hace recordar constantemente a la otra persona, es normal sentir ira y que nos invadan temores como “que el dolor nunca pasará” o que “nunca volveremos a enamorarnos”. Todo eso es normal y siempre y cuando sigamos fluyendo y resolviendo etapas todo nos conducirá a la resolución de nuestra crisis. También es normal hasta cierto punto que en determinadas ocasiones se produzca lo que Gullo llama "un efecto Zigzag", en el que a veces avanzaremos dos pasos para retroceder luego uno.

Liberarnos de la fantasía y hacer frente al fracaso

Nuestra mente a veces nos juega malas pasadas, intentando escapar del dolor nos aferra a meras fantasías que poco tienen que ver con la realidad. Tener este tipo de fantasías es hasta cierto punto normal y su contenido variará según cual haya sido nuestro papel durante la relación y especialmente en la ruptura: rechazado, rechazador voluntario o rechazador involuntario.

Las fantasías posponen el momento en que tendremos que enfrentemos a esa “profunda sensación de fracaso e insuficiencia”.

”Cuando este sentimiento de fracaso e insuficiencia se apodere de usted es importante que recuerde que sólo es responsable de su propia conducta en la relación, y que no puede cambiar la conducta de su pareja, a menos que ésta quiera. Su única preocupación deberían ser los cambios que usted necesita hacer. Por eso les recuerdo constantemente a mis pacientes que mantener viva una relación amorosa requiere un compromiso mutuo”. Stephen Gullo y Connie Church

Que cierto es todo esto, ¿Por qué sentirse culpable por cosas que tú realmente no has hecho o no has dejado de hacer? Y es que existen dos posturas extremas que se deben evitar a la hora de hacer una asignación madura de la culpa. Una de ellas consiste en “monopolizarla”, en este extremo somos culpables de todo, de lo que hemos hecho y de lo que nos han hecho o nos han dejado de hacer. En el otro extremo, se encuentra la persona que no asume la responsabilidad sobre nada y considera que toda la culpa la tiene la otra parte y que ella es una pobre víctima de las circunstancias.

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