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  Maruja jarrón

por Ricardo Jiménez
publicado el 20 Mayo 2001


En esta sociedad, que es cruda y dura, muy dada en hacer de cualquier cosa una burla y una caricatura:

Al gracioso de turno, se le ocurrió un buen día llamar “maruja” a la no-activa Ama de Casa.

Tiene guasa el asunto, que al rellenar cualquier absurdo impreso, y poner por profesión “Ama de Casa” en su casilla, tengamos que aguantar la mirada displicente del triste empleado que te atiende en una ventanilla.

Permíteme que emborrone unas cuartillas, para intentar decir a quien quiera leerlo, y perder unos segundos de su vida, lo que escondes detrás de esas palabras, “Ama de Casa”.

Mi estilo es pobre, soy igual que tú, aprendiza de mucho y maestra de nada, ejerzo como tó de educadora, cocinera, enfermera, economista, niñera, limpiadora, hago portes, amaino temporales y a veces templo gaitas, trabajo de modista algunas veces, electricista, fontanero, pintor, aunque de todo en muy pequeña escala. También soy amante, confidente, equilibrista y últimamente un poco ecologista.

Siempre te matas por dar calidad de vida a los que te rodean, atiendes a tus padres cuando enferman, y también revives tus trabajos de madre joven cuando tus nietos te son encomendados, estando ya tu espíritu bastante cansado, y a esas edades los niños ya mucho rato no se aguantan.

Te defiendes como puedes de un marketing agresivo, que te ataca haciéndote creer que son indispensables un montón de tonterías bien presentadas. Una estrella del papel cuché y el colorín te invitan a cambiar la solería.

Y aunque tú te mates por tener el baldosín aprueba de algodón, los cristales destellando, las lámparas sin una indiscreta tela de araña, lo blanco súper blanco, lo limpio súper limpio, los tuyos jamás valorarán tan duro esfuerzo.

Hoy “maruja” se celebra, pues a ocho de Marzo nos encontramos, el día de la "Mujer Trabajadora" en memoria de aquellas que quemaron vivas, por exigir con tesón todos sus derechos...

...me pregunto yo, como es que a mi no me consideran población activa, si me acuesto molida de ejercer tan variados oficios, si se me quema el alma tantas veces y me achicharro cada vez que recibo un palo de la vida, con el mismo derecho de aquellas mujeres a ser escuchadas y atendidas, yo pido, reclamo, reivindico que sean también reconocidos nuestros derechos como población activa, yo quiero tener un sindicato negociador de besos y de caricias, de atención, de saber escuchar sin tantas prisas, y que cuando a la pasión la haga decaer los años, no arrastre en su caída a la ternura, yo quiero acceder a un puesto de trabajo, si me queda tiempo libre en mi quehacer diario, yo quiero tener una vejez digna, sin apuros, quiero tener en el bolsillo cuatro duros, para comprar la fugaz visita de algún nieto, que acaso me de un beso.

Como pueden ser tan obtusos algunos, que no se dan cuenta que debajo de esos rulos, se esconden tantas noches de vigilia, cuantas noches señor de no dormir por unas fiebres, un cólico, un devaneo de unos mocitos de apenas quince años, que hacen de día la noche, una mala racha en el negocio, un desempleo, que angustia de no saber como cubrir los gastos de mañana, son tantas y tantas cosas.

En esta sociedad que a todo pone precio, como es posible que nadie valore todo esto, si a un señor que en una cadena de montaje, con todos mis respetos, no hace otra cosa que apretar tornillos, se le considera trabajador activo, con todos los derechos que ello conlleva, yo reclamo lo mismo.

Querida une tu grito al mío, si somos muchas tal vez alguien nos haga caso, y lo incluya en su programa de gobierno, no pedimos limosna, pedimos justicia.

A ti “maruja”, cariñosamente, tiernamente, respetuosamente...

Ricardo Jiménez sencillamente escribe sobre su forma de ver el mundo, pero cada cual tiene su propia perspectiva. Opiniones, críticas o ideas son bienvenidas.


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