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  Plagio literario: Desarrollo

por Henar Pérez Castaño
publicado el 22 Febrero 2002

"(...) El gallo de la veleta, recortado en una chapa de hierro que se cantea al viento sin moverse y que tiene un ojo solo que se ve por las dos partes, pero es un solo ojo, se bajó una noche de la casa y se fue a las piedras a cazar lagartos. Hacía luna, y a picotazos de hierro los mataba. Los colgó al tresbolillo en la blanca pared de levante que no tiene ventanas, prendidos de muchos clavos. Los más grandes puso arriba y cuanto más chicos, más abajo. Cuando los lagartos estaban frescos todavía, pasaban vergüenza, aunque muertos, porque no se les había aún secado la glandulita que segrega el rubor, que en los lagartos se llama "amarillor", pues tienen una vergüenza amarilla y fría. (...)".

SÁNCHEZ FERLOSIO, RAFAEL. ALFANHUÍ. EDITORIAL EDICIONES DESTINO.. 20ª EDICIÓN, 1996.

EL PLAGIO LITERARIO. DESARROLLO.

A tenor de lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 10 TRLPI, dice ESPIN CANOVAS ("LOS DERECHOS DE AUTOR DE OBRAS DE ARTE". Editorial Civitas. 1996), "Como toda obra protegida por el derecho de autor, la obra de autor ha de reunir dos características esenciales, originalidad y expresión formal. La primera es el resultado de la creación intelectual, que la distingue de otras creaciones similares preexistentes. La originalidad de cualquier obra del espíritu refleja la personalidad del creador y justamente por esa creación original merece la especial protección de la ley".

En efecto, con BAYLOS CORROZA (Tratado de Derecho Industrial. Editorial Civitas. 2ª edición. 1993), "la originalidad no quiere decir otra cosa sino que la obra pertenezca efectivamente al autor; que sea obra suya y no copia de la obra de otro. Porque en la propiedad intelectual la creación no se contempla como aportación del autor al acervo de las creaciones anteriormente existentes, de modo que venga a incrementarlo mejorándolo, lo que explicaría el valor que en la obra habría de representar ser nueva"; en la propiedad intelectual, la creación es objeto de protección, "por ser una manifestación de la personalidad del autor".

Por ende, con BAYLOS CORROZA (Disquisiciones sobre el plagio. República de las Letras. Nº 20. Enero, 1988), "El plagio se integra, pues, de dos elementos conjuntamente: reproducción o copia, pero además atribución de la condición de autor de lo reproducido o copiado. (...)" (SSTS de 26 de octubre de 1992; 28 de enero de 1995; 7 de junio de 1995; 30 de enero de 1996, entre otras).

"La acción que por sus circunstancias de hecho -las ya señaladas- merezca la calificación común de plagio, desde el punto de vista civil implicará dos tipos de infracciones de los derechos de propiedad intelectual del autor: en primer término, la violación de su derecho moral"; y en segundo lugar, "la violación de su derecho de explotación.

En primer término, la violación de su derecho moral. En efecto, el plagiario se arroga sobre la obra una paternidad que no le pertenece; que corresponde al autor de la obra copiada, reconociendo y suplantando la paternidad del verdadero autor. Este es el rasgo más fundamental y el más grave de los que caracterizan al plagio como una infracción jurídica. Tiene, por tanto, una significación superior a la de cualquier reproducción total o parcial no autorizadas en que se conserva el nombre del autor cuyos derechos se infringen. Porque aquí se atenta contra el "derecho moral", que es un derecho unido íntimamente a la personalidad del autor, un derecho intransmisible e irrenunciable, que tiene una preeminencia indiscutida en relación con los demás derechos y facultades que corresponden al autor en el aspecto patrimonial en relación con la explotación y utilización de su obra".

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 17 TRLPI, el autor tiene el derecho exclusivo a la explotación de la obra, destacando, en este caso, tanto la facultad exclusiva de reproducción como la de transformación.

Dice BAYLOS CORROZA (Disquisiciones sobre el plagio. República de las Letras. Nº 20. Enero, 1988) que, "El encuadramiento legal de la acción del plagiario dependerá de las circunstancias que concurran en la copia. Si la copia es literal, de la totalidad de la obra, o de partes, porciones, fragmentos de ella, pero, como decimos, literal o servil, entonces el plagio cometido, habrá de considerarse como una infracción del derecho de reproducción que se encuentra definido en el artículo 18 TRLPI. Si, en cambio la copia se ha realizado valiéndose de alteraciones o modificaciones formales, se tratará de la infracción del derecho de transformación, cuyo contenido lo determina el artículo 21".

Civilmente, el autor podrá ejercitar las acciones tendentes no sólo al restablecimiento de su derecho lesionado, sino también a la reparación de los daños y perjuicios materiales y morales causados por la citada infracción.

Henar Pérez Castaño es Licenciada en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid especializada en Propiedad Intelectual.


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