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  Pompeya y Herculano

por Julián Hurtado Aguña
publicado el 1 Febrero 2000

Dentro de la Península italiana, en la región de Campania se situaban las ciudades romanas de Pompeya y Herculano que fueron destruidas por una erupción del Vesubio durante el reinado del emperador Tito. Estaban localizadas en una región con grandes posibilidades agrícolas y próximas a la ciudad de Nápoles. Si bien constituían ciudades de poca relevancia dentro del Imperio romano, la lava y las cenizas de un volcán como el Vesubio que prácticamente las enterró y permitió su conservación, nos permiten conocer como eran en época romana. Este hecho se produjo en el mes de Agosto del año 79 d.C., cuando un alud de fango enterró a la ciudad de Herculano, mientras que Pompeya recibía una lluvia de cenizas, junto a trozos enormes de piedra pómez. Finalmente los vapores de azufre envolvieron a estas ciudades y asfixiaron a sus habitantes. Una parte importante de estos murió en el momento de su destrucción, entre ellos el famoso naturalista C. Plinio Segundo, mientras observaba la actividad del volcán. En un radio de dieciocho kilómetros el paisaje quedó afectado y también los campos fértiles que rodeaban a estas ciudades quedaron arrasados.

Las excavaciones arqueológicas y estudios acerca de Pompeya y Herculano se iniciaron en el siglo XVIII, y con escasas interrupciones han continuado hasta nuestros días. En la actualidad podemos pasear por los restos de Pompeya, en la que se conservan perfectamente el trazado de sus calles, las estructuras de sus tiendas y talleres así como los importantes edificios públicos de esta ciudad como el Foro, el Templo de Isis o el Anfiteatro, junto a los restos de su su sistema de amurallamiento. Numerosas casas particulares de esta ciudad han conservado sus estancias, atrios y jardines. En bastantes ocasiones estas viviendas también presentan importantes restos de pintura mural y de mosaicos. La ciudad de Herculano de menores proporciones que Pompeya, también ha proporcionado numerosas casas particulares, termas privadas y algunos edificios públicos como el Teatro. Algunas villas suburbanas próximas a la ciudad de Pompeya, también conservan junto a sus dependencias importantes frescos de pintura mural, que utilizan frecuentemente temas de inspiración griega. El hecho de permanecer sepultadas durante siglos por la lava y las cenizas ha permitido una buena conservación de los restos de es- tas ciudades antiguas.

También esta región campana donde estaba localizada Pompeya, había recibido como todo el sur de Italia, la influencia de la civilización griega. Prueba de esta importante influencia es la presencia no lejos de Pompeya de la ciudad de Paestum, donde se alzan importantes templos griegos en buen estado de conservación. En este sentido también la ciudad de
Nápoles (Neapolis), próxima a Pompeya y Herculano había sido una fundación griega.

El interés de Pompeya y de la cercana Herculano radica en el hecho de que podemos contemplar con bastante exactitud lo que constituía la vida cotidiana de una ciudad romana del Imperio tal como se desarrollaba hace 2000 años, con sus calles, y sus diversos espacios públicos y privados. La visita a la ciudad puede ser completada con una visita al Museo de Nápoles, donde se conservan numerosos restos de esta ciudad.

Julián Hurtado Aguña es Doctor en Geografía e Historia en su especialidad de "Historia Antigua" por la Universidad de Salamanca aprobando en el año 2000 su tesis doctoral con Sobrealiente Cum Laude.


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