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Productores de grabaciones audiovisuales

por Henar Pérez Castaño
Publicado: 20/05/2001  

Henar Pérez Castaño es Licenciada en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid especializada en Propiedad Intelectual.


“Muchos de los cuentos de este libro me los contó un tal Paddy Flynn, un viejecillo de ojos vivos que vivía en una choza llena de goteras y de una sola pieza en la aldea de Ballisodare, la cual, solía decir, es “el lugar más gentil” –por lo que entendía encantado- “de todo el condado de Sligo. Otros consideran, sin embargo, que lo es después de Drumcliff y de Dromahair. La primera vez que lo vi estaba encorvado sobre el fuego con un bote de setas al lado; la vez siguiente estaba debajo de un seto, sonriendo en medio de un sueño (...).

W.B. YEATS. “UN NARRADOR DE CUENTOS” (EL CREPÚSCULO CELTA). EDITORIAL ALFAGUARA, S.A. MADRID, 1986. SEXTA EDICIÓN. TRADUCCIÓN DE JAVIER MARÍAS.


PRODUCTORES DE LAS GRABACIONES AUDIOVISUALES.

El Título III del Libro II del TRLPI lleva por encabezamiento, “Derechos de los productores de las grabaciones audiovisuales”.

A tenor de lo establecido en el apartado 1 del artículo 120 TRLPI, “Se entiende por grabaciones audiovisuales las fijaciones de un plano o secuencia de imágenes, con o sin sonido, sean o no creaciones susceptibles de ser calificadas como obras audiovisuales en el sentido del artículo 86 de esta Ley”.

De conformidad con lo dispuesto en el apartado 2 del mencionado precepto 120 TRLPI, “Se entiende por productor de una grabación audiovisual, la persona natural o jurídico que tenga la iniciativa o asuma la responsabilidad de dicha grabación audiovisual”.

Por tanto, no todo productor de grabaciones audiovisuales tiene por que ser productor de obras audiovisuales.

En efecto, con DELGADO PORRAS en PANORAMICA DE LA PROTECCIÓN CIVIL y PENAL EN MATERIA DE PROPIEDAD INTELECTUAL, (EDITORIAL CIVITAS, S.A., 1988), “(...) Las entidades de radiodifusión pueden ser productoras de las grabaciones de sus programas en soportes audiovisuales (...). Sin embargo, estos programas grabados no tienen, necesariamente, la condición de obras audiovisuales (v.gr., simples documentales informativos, acontecimientos deportivos), y cuando los mismos carezcan de tal cualidad , la entidad de radiodifusión no ostentará sobre ellos más derechos que los que le confieren en la LPI como productor de tales grabaciones (...)”.

Los artículos 121, 122 y 123 TRLPI regulan el derecho de reproducción, comunicación pública y distribución respectivamente de los productores de grabaciones audiovisuales, sin perjuicio de lo dispuesto en el precepto 124 TRLPI en virtud del cual también les corresponden los derechos de explotación de las fotografías que hubiesen sido realizadas en el proceso de producción de la grabación audiovisual.

El Fundamento Jurídico Tercero de la sentencia de 25 de enero de 2000 de la Audiencia Provincial de Baleares (AC 2000/669), dice, “si la entidad demandada como ella misma reconoce, tiene por actividad la retransmisión de las emisiones de varias entidades de radiodifusión (concretamente de varios canales de televisión) mediante la captación de sus señales y su posterior o simultánea distribución a sus abonados, utilizando para ello el cable, siendo indudable que en las emisiones televisivas, que capta y a su vez retransmite, se contienen grabaciones audiovisuales, producciones cinematográficas y otras grabaciones no producidas por la entidad emisora, y si no ha obtenido la previa autorización de la entidad actora para llevar cabo dicha actividad es evidente que se cumplen los requisitos de prosperibilidad de la pretensión actora, a saber, la existencia de una actividad de comunicación pública por parte de la demandada de obras y grabaciones audiovisuales y la falta de autorización de la entidad demandante, (...)”.

De conformidad con lo positivizado en el artículo 125 TRLPI “La duración de los derechos de explotación reconocidos a los productores de la primera fijación de una grabación audiovisual será de cincuenta años, computados desde el día 1 de enero del año siguiente al de su realización.

No obstante, si, dentro de dicho período, la grabación se divulga lícitamente, los citados derechos expirarán a los cincuenta años desde la divulgación, computados desde el día 1 de enero del año siguiente a la fecha en que ésta se produzca”.

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