ArturoSoria.com: Artículos interesantes y guía selecta de Arturo Soria
 Arturo Soria > Artículos > vidayamor > Camino a casa  
separador

Camino a casa

por Abel Díaz
Publicado: 30/10/2000  

Abel Díaz es profesor de inglés y licenciado en Filología Inglesa y lleva algunos años formándose e investigando la psicología humanista, a través de la escuela de origen francés PRH (Personalidad y Relaciones Humanas) extendida actualmente en todo el mundo.


Camino a casaCamino a Casa "Wo De Fu Qin Mu Qin" es una película preciosa y delicada, como ya es tradición en el cine chino de calidad. Esta vez Zhang Yimou nos deleita con el recuerdo de un hombre de negocios al volver a su aldea natal. Aunque más que un recuerdo habría que hablar de un revivir, un verdadero descubrir, para el que echa la vista atrás. ¿Acaso recordar no es siempre revivir un poco? Quizá el mensaje principal de la película sea que existe una manera de recordar que va más allá de la nostalgia, de no afrontar lo que ya pasó, del triste consuelo. Existe un recuerdo educativo -¿y lo educativo no pervive siempre en la cultura china?-, un recuerdo que nos hace mirar el pasado bajo un sol nuevo, que anhela entender mejor la propia historia.

El personaje principal, o más bien el relator principal, reconstruye la historia de amor, sencilla y romántica, que llegó a unir a sus padres. Compartieron techo durante años, pero por falta de sensibilidad o quizá por ese extraño pudor chino ante lo más íntimo, no supo el significado de lo que cautivó a sus padres en los primeros pasos del amor. Y ha de ser con el transcurso del tiempo, ayudado por el retorno a casa, cuando llegue a descubrirlo. Como en la vida, hace falta, en ocasiones, una persona al lado que nos haga ver lo que siempre estuvo ahí, pero que nunca hicimos nuestro y por tanto nunca cargamos en el hatillo de los recuerdos.

Es esta una historia sencilla donde las haya, pero quizá por eso atractiva ante unos ojos cansados de lo sofisticado. Quizá por ello el cine chino sea un despertador y un reclamo para nuestra sensibilidad occidental estragada ante tantas cosas. Camino a casa es una película visual, que escamotea casi todas las palabras a la hora de revelarse y deja que la imagen actúe y cautive. El amor no necesita palabras; sólo miradas, gestos. Camino a casa sugiere, más que cuenta, y en aras de la sencillez acaba siendo una película sorprendentemente breve, que nos deja con la copa a medio llenar, alzada en la mano. ¿Pero no es así la vida, el arte? ¿Acaso el mejor arte no es siempre un esbozo un susurro al oído? ¿y no acaba por convertirse en un pozo que siempre da agua,? ¿no está siempre abierto y es como una sugerencia eterna?

La historia de amor es puro romanticismo, adornado de campo y de música, música china, siempre tan dulce y espiritual. Las frases que componen los diálogos de amor son los colores, las miradas, el rostro de la amada, tan delicado, que llena la pantalla y hace las palabras inútiles. El pudor y a la vez el tesón que ella emplea en la corte del maestro es toda una lección para los desapasionados y los que perdieron la esperanza en el amor. Tiene además la protagonista un candor infantil que la hace encantadora.

Estoy seguro de que a algunos la película les parecerá extraña, aburrida y simple. Pero quizá sean ellos los simples, que no han descubierto que detrás de lo más pequeño se encierra lo más grande. Lo oriental de nuevo entra en nuestra vida para inculcarnos otros ritmos, otra estética, la estética de lo pequeño, la estética del amor a las cosas, y nos enseña a mirar, a contemplar, a respirar, a andar, a mirar la naturaleza y a buscar el ritmo suave de la vida.

Accede ahora a
Más artículos de este consultorio





Copyright 2000 - 2014 © Rent & Buy S.A.





Si quieres puedes

Preparar artículo para imprimir Imprimir

También puedes

Ver más artículos
de este consultorio