ArturoSoria.com: Artículos interesantes y guía selecta de Arturo Soria
 Arturo Soria > Artículos > vidayamor > ¿Conozco mi corazón?  
separador

¿Conozco mi corazón?

por Abel Díaz
Publicado: 10/11/2000  

Abel Díaz es profesor de inglés y licenciado en Filología Inglesa y lleva algunos años formándose e investigando la psicología humanista, a través de la escuela de origen francés PRH (Personalidad y Relaciones Humanas) extendida actualmente en todo el mundo.


Dice la voz popular que la primavera la sangre altera. Pero la verdad es que no hay tiempos ni eras mejores para el amor. A juzgar por mis amigos habría que decir que el otoño alcanza el corazón de los enamorados, porque últimamente me viene la gente con la afectividad en ascuas, lo que me hace pensar en la intemporalidad del amor y también en el desconocimiento del propio corazón.

Quizá a veces andamos como estancados en la vida porque no conocemos el corazón de las personas que nos rodean: ¿Me querrá, no me querrá?, y se nos van las horas deshojando margaritas; pero tampoco conocemos nuestro corazón. Me gustaría que el artículo de hoy fuera un ejercicio de indagación en el motor del amor, nuestro corazón.

Yo siempre digo que lo mejor que tengo es el corazón. Me considero un animal amoroso más que racional. La cabeza toma decisiones pero es el corazón el verdadero motor de mi vida. Me considero una persona sensible, que vibra con aquello que creo que merece la pena. No me da vergüenza llorar, ni mostrar entusiasmo ante lo que reclama mi atención, aunque el que esté a mi lado no vibre igual que yo. Pero pienso que si el corazón es una fuente de turbulencias, inestabilidad, desasosiego... algo falla. Por eso digo mucho que hay que trabajarse el corazón. La primera pregunta que se me ocurría hoy es ¿Creo que conozco mi propio corazón? ¿Mis sentimientos son un altavoz de la realidad o una fuente de confusión? Porque están llamados a ser lo primero.

Al respecto, pienso que puede ayudar mucho en la vida la siguiente verdad: los sentimientos son un apoyo, pero no una base sólida independiente. Yo les doy mucha importancia, porque para mí, repito, lo mejor que tengo es el corazón. Pero hay unos sentimientos profundos y otros superficiales. Los profundos son los que hay que cultivar y tienen que ver con nuestra identidad. Nos dicen que estamos haciendo algo que nos hace buenos, que nos construye; y son espejo, altavoz de la realidad. No se puede uno quedar con el altavoz mirándolo y remirándolo sino que hay que saber disfrutar la música y captar el mensaje.

Pero hay que saber también que el corazón se va y el corazón se pone: las dos cosas. Se trabaja. El corazón no es un músculo irracional. Hay siempre un margen de misterio que se nos escapa en el campo del amor y de los sentimientos; y gracias a Dios, porque si algo tiene el amor de atractivo es lo espontáneo e inesperado, lo sorpresivo, la creatividad. Pero también hay todo un terreno donde el amor es intencional, se trabaja se dirige, hasta el punto de decir que uno es dueño de su propio corazón. Si fuéramos verdaderos dueños de nuestro corazón, en el sentido más profundo de la palabra, iríamos reinando por el mundo, sin miedo a nada.

Leer también
El shock sentimental. Stephen Gullo y Connie Church por Thomas Porter
El desamor por Elena González Navas

1 2 | Siguiente »



Copyright 2000 - 2014 © Rent & Buy S.A.





Si quieres puedes

Preparar artículo para imprimir Imprimir

También puedes

Ver más artículos
de este consultorio